Ene 26
propósitos objetivos

Los Propósitos

Como cada año, y quizás como una tradición arraigada en nuestra Sociedad, llegado el final del año nos proponemos realizar una serie de cosas, que si nos fijamos muchas de ellas son prácticamente las mismas al año anterior, como por ejemplo perder peso, cambiar de trabajo, ir al gimnasio, aprender algún idioma etc…

Ahora bien, si comparamos estos hechos de un año a otro, observamos que un alto porcentaje de estos propósitos dejan de hacerse en las primeras semanas del año, siendo prácticamente un porcentaje muy reducido aquellos propósitos que hemos logrado acabar o mantener.

¿Qué es lo que hace que estos propósitos no se realicen? En ocasiones no tener claro que es lo que queremos hacer y en otras la forma y previsión del proceso para obtener ese objetivo son los hechos que no nos hacen ser constantes en su realización.

Por ejemplo, si nuestro objetivo es adelgazar y nos proponemos como objetivo perder esos 10 kilogramos que nos sobran, en cuanto la primera semana no obtengamos una perdida de peso, sino todo lo contrario, no perdemos ni siquiera 100 gramos o hemos perdido esos 100 gramos, nuestro cerebro directamente nos incitará a no seguir con la dieta, dado que no generará las suficientes sustancias bioquímicas para seguir en nuestro objetivo, y volveremos a la rutina anterior, lo mismo que veníamos haciendo que casualmente es totalmente contrario a hacer una dieta.

El cerebro busca la comodidad, y hará lo posible por seguir picando entre horas, comer cosas que nos engordan porque generan satisfacción para él.

Para poder hacer propósitos que puedan ser factibles, debemos en primer lugar marcarnos objetivos efectivos, fáciles de cumplir y no esperar resultados rápidos, si no ir marcándonos metas que sean concretas y muy fáciles de obtener. Eso, por un lado, pero, por otro lado, debemos ser conscientes que la realización de cualquier objetivo, puede ocasionar un paso atrás, pero en todo momento, si somos conscientes que ese paso atrás no es una negación del objetivo sino simplemente un acto puntual, que podemos regularlo y obtener un provecho de él, podremos volver a la senda de obtener el resultado fijado, sin que abandonemos nuestro propósito final.

Por tanto, a la hora de fijarnos objetivos, debemos ser claros en los mismos, que sean perfectamente factibles, y preparar adecuadamente el proceso para realizarlos, siendo constantes en su ejercicio y prácticos en su realización, dado que, si por el contrario nos marcamos objetivos difíciles de cumplir, nuestro cerebro será consciente de ello, y hará todo lo posible para abandonar los mismos.

Si logramos entender como funciona nuestro cerebro, podemos gestionar adecuadamente un objetivo definido, claro y ejecutable, por eso si necesitas ayuda puedes dirigirte a nosotros que estaremos encantados de ayudarte en la realización de tus propósitos.

Llámanos, www.gruptrobat.com, y te ayudaremos.

Acerca del autor

Nací en Terrassa en 1975, abogado en ejercicio profesional desde hace 20 años, especialista en procesos penales, delincuencia juvenil y derecho de propiedad intelectual e industrial. Asimismo, ha realizado y colaborado en procesos matrimoniales y de negociación colectiva en el ámbito empresarial, ejecutando dicha formación en los ámbitos de mediación. Experto en marcas. Autor del libro “La Nueva Ley de Marcas. Un enfoque empresarial”. Formado en crecimiento Personal y Desarrollo por BorjaVilasecaInstitut, y LicensedPracticioner of Neuro-linguisiticProgramming (PNL) a través de TalentInstitut.

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