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Nov 26
tristeza

Hay días que no

Un día cualquiera, aparentemente todo está igual, todo bien, no hay nada diferente que determine que te sientas así. Pero te sientes triste, estás decaíd@, no tienes ánimo.

Te levantas, tu cuerpo pesa más, tu cuerpo se ralentiza, todo es faraónico, no te moverías de la cama, pero te levantas. Arrancas el día como los demás.

La tristeza te deja sin ganas, sin fuerza y luchar contra ella te genera más tristeza porque no estás aceptándola. Eso provoca más desgaste de energía, la cual necesitas para pararte y ver qué pasa, de donde nace esa tristeza que estás sintiendo.

Vives en una sociedad donde todo tiene que estar bien, de que es la felicidad la que reina y no puedes permitirte estar triste. Vives en una sociedad que rechaza la tristeza, que la ve como un signo de debilidad y hace que todo gire alrededor de la alegría. Todo el mundo siempre está bien, todo el mundo tiene una vida perfecta y está claro que reconocer tu tristeza te haría no pertenecer a esta maravillosa sociedad. Tú no vas a ser menos, no puedes permitirte estar triste. Tú eres igual de fuerte que el resto.

Tú luchas contra tus propias emociones

A la tristeza, como buena emoción, tienes que dejarle el espacio que le dejas a la alegría o al enfado. Cuando estás alegre o enfadado sabes que te genera esa emoción, pues con la tristeza haz exactamente igual, mira de donde parte esa emoción y transítala, acabará diluyéndose como hace la alegría. Todas las emociones tienen un principio y un final, ni estamos eternamente felices, ni estamos eternamente enfadados, ni estamos eternamente tristes.

Dale el espacio y párate a ver la causa. Permítete estar triste.

Culturalmente el mantra es “todo está bien” y se esconde lo que consideramos que no entra dentro de ese parámetro del bien. Me resultó curioso un comentario que me hizo una persona de otra cultura en el cual me decía, qué los españoles, aunque estemos al límite siempre decimos que estamos bien. Ese comentario tuvo mucho impacto, porque realmente es así, y se ve reflejado en los comportamientos de nuestra sociedad; hasta en momentos duros donde la tristeza sería totalmente justificable, no nos la permitimos.

Y nos guste o no, hay días que NO.

 

Cuando estés triste, NO TE OLVIDES DE TI

Acerca del autor

Soy una persona alegre, cercana y comprometida. Experiencia de 20 años en el área de Relaciones Laborales de un Hospital Privado y actualmente como formadora del GrupTrobat y Coach personal. Licenciada en Ciencias del Trabajo por la UOC, Diplomada en Relaciones Laborales por la URV. Master en Desarrollo Personal y Liderazgo por la UB y Master en Liderazgo Personal y Coaching Teleológico por en el Institut Goma. Formada en acompañamiento en Duelo en el InstitutIntegratiu, Teatro i Consciencia con el Método Sabaté y Certificación Internacional de Coaching por valores.

1 Comentario

  1. Víctor
    30 noviembre, 2019 at 5:08 am · Responder

    La personas que pueden poseer prácticamente todo son las más tristes, la alegría nace del corazón y crece en función de tu aportación a los demás!

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