Jun 18
decisiones

¿Te decides?

¡El tomar una decisión! ¡Momentazo!

Aunque nos parezca que la toma de decisiones es algo puntual, la realidad es que estamos tomando decisiones continuamente en nuestro día a día, pero lo hacemos de manera tan mecánica que no nos damos ni cuenta. El ir a un lugar o a otro, el tomarme una pastilla o no tomármela, el ir al gimnasio o quedar con una amiga, el escribir un whatsapp a ese chic@ o mejor dejarlo para mañana… Muchas pequeñas decisiones que van construyendo nuestro día a día. Pequeñas decisiones que no nos suponen conflicto y por eso no les prestamos la suficiente atención, aunque son significativas.

¿Qué pasa si en lugar de elegir una opción elijo otra?

Nuestra vida sería distinta, la construcción sería otra y nos llevaría a otras vivencias, a otros lugares, a otra manera distinta de sentirnos. Por eso, por sencillas que sean nuestras decisiones son importantes a la hora de ir construyendo nuestra vida. ¡Tenlas en cuenta!

Lo complejo está cuando son decisiones que hay más cosas en juego, esas decisiones que hace que se tambalee nuestro yo y nuestro mundo. A esas, sí les prestamos más atención, esas son las que se meten en nuestra cabeza y no hay manera de que paren de dar vueltas. Esas que nos condicionan nuestro estado de ánimo y nuestro cuerpo las siente de una manera muy intensa. Decisiones que son cambios importantes.

¿Qué hacer cuando me encuentro ante la toma de una decisión importante?

Lo primero que hay que hacer es discernir, hacer una reflexión profunda de esa decisión. Cuando hablo de reflexión profunda es ver los valores que están en juego, que creencias aparecen que te limitan o potencian, que necesidades propias hay, desde que lugar estás tomando la decisión, que motivaciones te impulsan, cuáles son los condicionantes externos e internos. Sumergirnos en lo profundo, no ir directamente a lo ejecutivo, conectar con lo que eres.

Después del discernimiento, vendría la deliberación. Se trata de ver los pros y los contras de esa decisión, valorar los recursos y habilidades de las que disponemos, de lo positivo o negativo de las consecuencias que puede tener decidir una cosa u otra, valorar alternativas posibles. Se trata de una forma racional de tomar las decisiones. Tratar de disminuir el grado de incertidumbre de la decisión. Crear un plan de acción.

Una vez sopesadas las alternativas, escogiendo la más adecuada, elegimos un camino renunciando a otro, con lo que eso conlleva. Sentiremos que dejamos algo, sin conocer lo nuevo que está por llegar, experimentamos el riesgo. Es el momento ejecutivo en el que damos pasos concretos para una determinada opción. Apostamos por la decisión. Hay que tener en cuenta, que una vez tomamos la decisión, puede haber momentos de duda, de desasosiego, en esos momentos tenemos que valorar si la decisión nos está construyendo, poner en práctica la decisión. Mantener la actitud motivacional y la confianza en nosotros y en la decisión tomada.

En la toma de decisiones, tanto en las sencillas como en las complejas, NO TE OLVIDES DE TI.

 

Acerca del autor

Soy una persona alegre, cercana y comprometida. Experiencia de 20 años en el área de Relaciones Laborales de un Hospital Privado y actualmente como formadora del GrupTrobat y Coach personal. Licenciada en Ciencias del Trabajo por la UOC, Diplomada en Relaciones Laborales por la URV. Master en Desarrollo Personal y Liderazgo por la UB y Master en Liderazgo Personal y Coaching Teleológico por en el Institut Goma. Formada en acompañamiento en Duelo en el InstitutIntegratiu, Teatro i Consciencia con el Método Sabaté y Certificación Internacional de Coaching por valores.

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